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Zenaida de Fabergé

Hay firmas que tienen o una pieza característica, o un detalle en casi todas ellas, una forma de trabajar las piedras preciosas, lo que sea, pero muchas veces existe esa marca que define a la marca, valga la redundancia. Si hay una que tiene una pieza clásica que la define muy bien, es Fabergé y su increíble trabajo creativo con huevos. Los hay en muchas variantes de colores y tamaños, pero son el más clásico de los clásicos.

Zenaida es un excelente ejemplo de algo sumamente creativo y colmado de detalles. Se puede decir que es un medallón, que se ha hecho con rubíes y diamantes o que es de oro blanco. Si bien todo eso es cierto, en este caso lo primero que habría que decir es que es una pequeña obra de arte, porque simplemente lo es.

El diseño está inspirado es los más clásicos estampados de las telas de Uzbekistán. Para asemejarlos lo más posible a la realidad se han usado piedras de diferentes colores (diamantes y rubíes) pero sobretodo de diferentes tamaños.

Es una sucesión de pequeñas cúpulas que van aumentando de tamaño de la base al extremo superior. Cada una de ellas está rodeada de un pavé de diamantes, todos engarzados sobre oro blanco, que por supuesto casi que no se ve. En el centro de estas figuras están los rubíes, también de tamaños diferentes. Entre cada una de las figuras se alternan también las piedras.

El largo de la pieza es de casi 3 cm.  y puede abrirse. En su interior se supone se guarda una pequeñas y casi mágica llave, pero eso es cuestión de cada dueña.