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Subastas insólitas

En tema de subastas hemos visto de todo un poco. Desde cosas que valen la pena a verdaderos deshechos, hemos visto vender cosas por 10 veces el valor real y otras a la décima parte. Los humanos somos caprichosos y si hay un lugar donde se percibe un comportamiento claramente afectivo y que nada tiene de racional al momento de hacer una compra, es en una subasta. Otro aspecto muy llamativo es la enorme variedad de objetos subastables.

Hace unos día discutíamos la necesidad que sienten algunas personas de tener objetos de otras. Me refiero a quienes subastan, pagando fortunas, la cama de tal o cual persona muy famosa. Hay cosas que entiendo mejor que otras. Si es una belleza y además le perteneció a alguien que admiro, pues tal vez me interese. Pero el pertenecer a alguien que admiro es totalmente secundario a la hora de decidir si lo quiero o no. Pero querer algo solo porque fue de alguien, es tonto.

Y para muestra lo ocurrido en la casa de subastas de Edimburgo Lyon & Turnbull hace muy poco. Se han subastado unos enormes calzones de seda que pertenecieron a la Reina Victoria. Dos datos importantes: han pagado 15 mil dólares por esos calzones y parecería que los ha comprado un particular. Por supuesto que ese dato no tiene confirmación pero es lo que ha trascendido.

No entiendo el sentido, ¿qué se haría con algo así? ¿enmarcarlo? Se le muestra a las visitas… ¿qué se hace? Sin mencionar, claro está, el hecho de haber pagado una fortuna por tenerlo.