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Los cincuenta años de casados de los reyes

Ayer, casi en silencio se cumplen 50 años de la boda del rey Juan Carlos y la reina Sofía. En un absoluto contraste con otras monarquías, la celebración ha brillado por su ausencia. Honestamente es de las mejores decisiones que han tomado en el último tiempo. No es momento de celebrar en forma ostentosa ni por lo personal ni por lo general. Es el momento de tener el perfil más bajo posible y provocar cero comentario.

Cuando se casaron hace 50 años el lujo y la ostentación fueron quienes marcaron esa boda. Pues hoy día la imagen del rey en particular y de la monarquía española en general atraviesan uno de los peores momentos.

La crisis económica es solo uno de los motivos para que no se celebre a lo grande. España lo pasa muy mal y ostentar es lo menos adecuado. Pero los últimos escándalos, comenzando con la infanta y su esposo, con las sospechas de corrupción, han deteriorado la imagen de un modo muy serio.

Justamente en un momento así al rey la parece buena idea hace algo tan incomprensible como ir a matar elefantes indefensos. Es más, se le ocurre ir en compañía de una señora que no es su esposa y a la vista y paciencia de todos. Bastante claro ha quedado el estado del matrimonio, cuando la reina demoró tres días antes de ir a visitar a su maltrecho esposo, que se había fracturado en la dura tarea de matar por diversión. La visita de la reina fue de unos largos 20 minutos, lo que ya es mucho luego de tan pública y desconsiderada humillación pública.

No, no hay nada que celebrar por ahora.