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Los bolsos joya de Hermès

Si bien casi cualquier cosa se puede transformar en una joya, o más bien fabricarse con los mismos materiales con los que se fabrica una joya, no siempre queda bien. Los resultados no siempre acompañan las intenciones y un buen ejemplo de esto desde mi punto de vista, son los grifos de oro. El resultado es simple ostentación y casi nada más. Hermès, a lo largo de su rica historia, ha fabricado bolsos joya, con resultados variables. Algunos geniales y otros ni siquiera lindos.

El primer bolso de esta clase lo han hecho en 1921, pero hace un par de años se han puesto a trabajar en el relanzamiento de los mismos. Uno de esos bolsos tiene 11303 diamantes (habéis leído bien… una cantidad casi increíble) y tiene un costo por supuesto altísimo: más de una millón y medio de euros. No os apuréis a ir a la tienda, solo se fabrica por pedido. Obvio, no hay otra forma de fabricar algo así.

El bolso Birkin, con sus 2712 diamantes es tal vez el más famoso, pero el que más me gusta por mucho es el bolso Kelly, que está fabricado en oro rosa y tiene bastantes menos diamantes: solo tiene 1160… como si fueran pocos.

Sin embargo el que más elogios viene recibiendo es el rediseño del brazalete Nausicaa, con un total de 29 kilates en 1811 diamantes.

Mucho más lujo tiene el bolso Chaîne d’Ancre, con sus cadenas algo extrañas pero muy llamativas y un total de 86,24 kilates en total de sus numerosas piedras, por supuesto que hecho oro.