Joyas

Las perlas de Tahití

En post anteriores hemos hablado sobre las perlas en general. Las perlas de Tahití son muy especiales, ya que tienen un colorido que las diferencia y destaca de un modo único. En especial son valoradas las perlas negras, aunque estrictamente hablando no son de ese color, sino más bien variantes de gris oscuro con diferentes tonalidades que las hacen más hermosas aún. El cultivo de estas perlas son una de las actividades económicas principales en la Polinesia.

El proceso es relativamente sencillo pero debe superar una serie de escollos importantes. Como todos sabemos las perlas se desarrollan en el interior de unos moluscos (ostras) como forma de rechazo a un cuerpo extraño. Ese cuerpo se va rodeando de capas y más capas de nácar, lo que termina siendo la perla. La forma es variable, pero cuando se cultivan se hacen en general de forma esférica.

El procedimiento comienza con la selección de los embriones de ostras. Una vez que alcanzan determinado crecimiento, que los cultivadores hacen en una especie de racimos de otras para facilitar su tarea; se introduce en su interior una pequeña esfera que será quien de origen a la perla. Las perlas se cultivan en un tiempo variable, de más o menos dos años.

El problema es que no todas las otras soportan el procedimiento de introducción de ese cuerpo extraño, por lo que tienen una mortandad importante. De las restantes solamente el 5 % o menos dan lugar a perlas de buena calidad.

Las perlas de Tahití son muy valoradas por los colores. Las tonalidades verdes son realmente hermosas.