Joyas

Las Esmeraldas, un poco de historia

Las esmeraldas ya eran conocidas por egipcios, griegos y romanos. Por esas maravillosas piedras verdes los soberanos pagaban fortunas. Con el descubrimiento de América, los conquistadores españoles la llevaban a la metrópoli, donde recibían importantes sumas por ellas.

Inicialmente, fueron explotadas en las minas de Cleopatra (Egipto, proximidades del mar Rojo). Con el descubrimiento de América, los conquistadores que buscaban plata y oro, se encontraron con estas piedras en México, rastrearon su origen, llegando así a las minas de Colombia. Allí se encuentra la mina de Muzo que, mantiene hasta hoy su notable producción y prestigio.

Hoy, el mercado mundial mueve, anualmente, miles de millones de dólares. Ello ha sido trágico para algunos países, como Colombia, país en el cual se desató la “guerra verde” que duró 30 años. El proceso de la joya comienza con la extracción del mineral, luego el tallado, la confección de alhajas por el joyero y luego al público.

Como habíamos visto en un post anterior, se trata de una piedra dura, tiene un índice entre 7,5 y 8 en la escala de Mohs (el diamante tiene 10). Luego su calidad se mide en quilates (quilate: medida de peso para gemas y perlas, equivale a 202,63 gramos). En esta piedra, el factor cromático es fundamental, contrariamente al diamante, cuyo mejor color, es la ausencia del color. Las técnicas actuales, permiten asegurar al perito, con precisión, autenticidad calidad y valor.

Hoy el primer productor de estas piedras verdes es Colombia (70% del mercado mundial), seguido por Brasil, otros países que tienen esta riqueza en forma apreciable son Rusia, Zambia, Zimbabwe, Nigeria, Kazajistán Afganistán y Pakistán.