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Lagavulin 30 años, un whisky con historia

Procedente de la Isla de Islay (Escocia), el Whisky Lagavulin 30 años es sin duda uno de los más exquisitos y exclusivos que podemos degustar de esta firma que, como algunas otras destilerías, también reclama ser la más antigua.

Larga tradición

Se supone que la destilación empezó ya en 1742, aunque Lagavulin fue fundada oficialmente en 1816 por John Johnston.

Después de unas décadas, en 1867, Peter Jeffrey Mackie y su empresa de blended “Mackie & Company Distillers Limited” la compraron.
En 1908 Lagavulin construyó una nueva destilería, Malt Mill, con el objetivo de hacer un whisky más auténtico, con el sabor rústico y original.

Sin embargo, en 1960 la destilería Malt Mill fue desmantelada y en 1962 los dos alambiques fueron trasladados de nuevo a Lagavulin.

Para elaborar los whiskys toman el agua de dos lagos cercanos, Solan Lochs, compran la malta desde Port Ellen Maltings y utilizan barriles usados de bourbon Jerez.

La joya de Lagavulin

Una de las joyas de la corona es el Lagavulin 30 años, que se comercializa en botella de cristal de 70 cl y su precio en las tiendas en las que tengamos la suerte de encontrarlo oscila entre los 550 y los 600 euros.

Procedente de barricas de roble americano llenadas por primera vez en 1976, este whisky sorprende por su comienzo dulce y una intensidad que crece de manera gradual. Tiene 52,6 grados.

De un clarísimo color dorado brillante y, tras el primer trago, se hace cada vez más ahumado. Tarda en revelarse su carácter salado, mostrando su fuerza natural. Las insinuaciones de especias secas como el comino dejan paso a un golpe de frambuesa y humo.

En resumen, estamos ante un trago excepcional para los amantes del whisky de malta.