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La imagen de Alberto y Charlene

Alberto de Mónaco y su esposa Charlene han despertado todo tipo de comentarios desde los días previos a su reciente boda. En la medida que la sonada boda se acercaba los rumores se multiplicaban. Ser llegó a decir que Charlene intentó tomar un avión con destino a Sudáfrica muy poco antes del enlace  y que los custodios del príncipe la habrían convencido de no hacerlo. Es que dos días antes se conocía el supuesto nacimiento de un nuevo hijo extramatrimonial del príncipe.

Sin duda durante la ceremonia se la vio más que nerviosa, fría o triste. Ni una sonrisa ni un esbozo de felicidad asomó en su cara. Pero todo se complicó cuando se publicó que durante la luna de miel los nuevos esposos estaban en hoteles separados. Alegaron cuestiones de practicidad y agendas cargadas, algo bastante difícil de creer en una luna de miel medianamente normal. Luego bajaron un poco el perfil, con la idea seguramente de acallar rumores.

Esta semana han reaparecido en New York, en la ceremonia de entrega de premios Princesa Grace. Estos premios se entregan desde el fallecimiento de la princesa Grece, fallecida en 1982, madre de Alberto.

Durante la ceremonia se los ha visto sumamente cordiales entre si, con una imagen opuesta a la que venían dando hasta la fecha. Todo el tiempo intercambiaban sonrisas y comentarios entre ellos, algo que contrasta claramente con la frialdad que tenía su imagen pública.

No sabremos que es verdad y que es mentira. Tal vez lo anterior es explicable y son una pareja normal. Tal vez simplemente venden una imagen de pareja que en nada se parece a la realidad. Lo que es un hecho es que ahora se toman el trabajo de parecer algo mejor que antes.