Joyas

Joyas famosas: el anillo papal

Tal vez el título debería ser los anillos papales, ya que no se trata de una pieza única, sino que cada papa utiliza uno, que si bien es idéntico al anterior, es destruido cuando un papa muere.

Esta costumbre se remonta al papado de Clemente IV, en el siglo XII. En esa época, los emperadores solían portar un anillo de grandes dimensiones; con él rubricaban los documentos importantes. Los papas utilizan este anillo para los documentos privados (presionándolo sobre la cera derretida), mientras que para los públicos está el sello papal, de plomo. Este último también es destruido cuando el papa muere.

El anillo es de oro, y tiene grabada una imagen de San Pedro, el primer papa. Esta recuerda su oficio de pescador, mostrándolo en un bote, pescando. Se graba en latín el nombre de cada Pontífice. Parte del protocolo incluye que al saludar a un papa, debe hacerse de rodillas y besando el anillo.

Cuando un papa muere, existe un ritual bastante estricto que debe seguirse. Parte de éste consiste en que un cardenal, el camarlengo, debe llamar al papa por su nombre, mientras lo golpea en la frente con un martillo de plata. Hecho esto, procede a retirar el anillo. Con una maza de plata, que se guarda en una bolsa de cuero rojo, golpea fuertemente la pieza, sobre una superficie de mármol, hasta deformarla considerablemente. Se envuelve luego en un terciopelo, y se lo guarda en una caja de plomo.

Con los restos del anillo destruido, luego de ser fundidos, se hace el anillo del nuevo papa. Durante la ceremonia de entronización, se le entrega el simbólico anillo.