Joyas

El rubí, una de las gemas más valoradas en alta joyería

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El rubí, que junto con la esmeralda y el zafiro son las únicas tres piedras de colores consideradas como preciosas, es la gema más valorada en la joyería, a veces por encima incluso de los diamantes. Ya las antiguas civilizaciones los utilizaban mucho en la confección de complementos a los que otorgaban poderes sobrenaturales.

Un rubí de cuatro millones de dólares

Su escasez y calidad le hace ser una pieza muy codiciada. De hecho, en 1995 se pagaron algo más de cuatro millones de dólares en una subasta celebrada por la firma Sotheby´s en Ginebra por un anillo de rubí de 16 kilates.

La cualidad más característica del rubí es su brillante color rojo. El material más importante del que está hecha esta piedra es el corodio, que le hace ser la segunda más fuerte por detrás del diamante.

Sólo el 1% es apto para la joyería

Del total de la producción de rubíes, tan sólo el 1% es apta para el uso en joyería. Los principales yacimientos de rubíes se encuentran en Birmania, Sri Lanka, India, Madagascar, Tailandia, Brasil, Colombia, China y Rusia, aunque también existen, en menor cantidad, en Sudáfrica, Australia, EEUU y Groenlandia.

Sus usos no se restringen exclusivamente a joyería, en la que su valor depende de su color, tamaño, densidad y pureza. Se han utilizado de forma asidua en la fabricación de los relojes mecánicos en los que sirven de soporte de los ejes sometidos a rotaciones, ya que su dureza resiste el desgaste por fricción al que se ve sometido el mecanismo.

También tienen los rubíes importantes aplicaciones industriales para crear los láseres helio-rubí y los de rubí puro.