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Boucheron: 150 años de lujo y arte

Hace un poco más de 150 años que Frederic Boucheron fundó su empresa. Desde ese momento fue un pionero en todo lo que hizo y, por suerte, sus continuadores han seguido esa línea.

Desde el punto de vista artístico, marcó una tendencia muy personal e inconfundible. Él decía que había que saber escuchar la piedra antes de tallarla. El estudio previo de la misma era la clave. Muchos escultores dicen lo mismo, sólo es necesario sacar lo que sobra de la piedra, la obra artística ya está encerrada en ella.

Como empresario, se adelantó más de un siglo, y quizá ese sea el mérito más destacable. En primer lugar supo formar un equipo de trabajo. Su filosofía era compartida por quienes trabajaban con él, sin duda alguna, verdaderos artistas.

Pero supo ver cosas que en ese momento no se tenían tan claras. A los pocos años de haber establecido su primera joyería, decidió mudarse a otro sitio, que cumpliera con la consigna de “ ver y ser visto”. Un pionero en lo que a calles de moda se refiere. Su elección fue exacta, y rápidamente fue el joyero más requerido por nobles y no tanto. Conquistó a quienes no necesitaban mirar el precio de sus obras.

La innovación fue otro de sus méritos claves. Podía haberse quedado con la perfección de su trabajo. Sin embargo impuso líneas, materiales y diseños que le fueron muy propios. Podríamos destacar: haber popularizado el reloj pulsera; la “joyería blanca” empleando mucho platino, etc.

Comprender las necesidades de su clientela ha sido, y es para la empresa actual, otro de sus puntos fuertes. La discreción, necesaria en estos casos, es otro de sus sellos.

Por supuesto que es para pocos, pero bien lo vale.