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Ascot en su mejor año

Tan malo como resultó este año para nuestra propia familia real, ha sido de bueno para la familia real británica. El Jubileo de la Reina, ha dado para reflotar un sentimiento que parecía entibiarse. En realidad hay otro factor que ha hecho que la familia real retomara el lugar de cariño que siempre ha tenido en su público y es la simpatía y el encanto de Catalina, elegante y cálida como pocas. Todo lo que hace la Duquesa Catalina importa, toda la vestimenta que luce se vende inmediatamente como pan caliente… el fervor que despertó es tan intenso como inesperado.

A todo esto le tenemos que sumar los Juegos Olímpicos, que si bien no son un evento de la realeza, por supuesto, son algo que vuelve la atención del mundo a Gran Bretaña.

En este contexto, el evento que más le gusta a la Reina, Ascot, toma más importancia que nunca. Y como tal, se ha renovado las reglas de protocolo, que se habían relajado un poco, por lo que se vuelve a una formal elegancia.

Los tradicionales sombreros de las señoras tienen muchas reglas. Nada de tocados ni nada de enormes sombreros. La base de los mismos no puede ser inferior a 10 cm. Las faldas retoman un lugar adecuado, justo a la rodilla o más largo. Nada de tirantes finos, ni mucho menos ropar interior a la vista.

Para ellos, chaqué gris o negro, con sombrero de copa gris o negro. Se exige chaleco  y por supuesto, corbata. El calzado tiene que ser negro.